El Ministerio de Sanidad acaba de publicar el informe anual 2024 sobre la Prestación de Ayuda para Morir. Como en 2024 y 2023, lo ha vuelto a sacar muy tarde, en diciembre, un dato que indica que para el Ministerio el asunto de la eutanasia no es un tema prioritario.
El informe mejora en algunos aspectos. No era difícil, porque el de 2021 fue impresentable, los datos de 2022 eran escasos y de mala calidad, y el de 2023 mejoró, sobre todo las gráficas, pero de forma insuficiente.
Por fin se establecen criterios claros sobre los casos que se deben incluir, que son los “procesos finalizados anuales”, 929 en 2024, con cuatro trayectorias posibles:
1) Eutanasia: 426 (46%). Tasa: 1 por cada mil fallecimientos.
2) Fallecimiento durante la tramitación: 308 (33%).
3) Denegación de la solicitud: 141 (15%).
4) Revocación: 54 (6%).
Si la persona ha solicitado un aplazamiento (55 en 2024), queda pendiente de cerrarse por algunas de estas 4 causas. Pero hay una quinta opción. Veamos...
El informe mejora en algunos aspectos. No era difícil, porque el de 2021 fue impresentable, los datos de 2022 eran escasos y de mala calidad, y el de 2023 mejoró, sobre todo las gráficas, pero de forma insuficiente.
Por fin se establecen criterios claros sobre los casos que se deben incluir, que son los “procesos finalizados anuales”, 929 en 2024, con cuatro trayectorias posibles:
1) Eutanasia: 426 (46%). Tasa: 1 por cada mil fallecimientos.
2) Fallecimiento durante la tramitación: 308 (33%).
3) Denegación de la solicitud: 141 (15%).
4) Revocación: 54 (6%).
Si la persona ha solicitado un aplazamiento (55 en 2024), queda pendiente de cerrarse por algunas de estas 4 causas. Pero hay una quinta opción. Veamos...
Existe una quinta trayectoria, difícil de cuantificar: las solicitudes que no se tramitaron, sin un motivo como el fallecimiento. Por ejemplo, las denegadas sin denegación expresa, porque se derivan a cuidados paliativos, que acaban en la papelera, sin que consten en ningún sitio. O aquellas en las que la persona solicitante desaparece de la tramitación porque no vuelve para firmar la 2ª solicitud, el consentimiento, ni la desestimación, y el profesional no lo notifica, porque no queda clara en qué situación están (¿Son revocaciones sin firmar?). Por esto, Andalucía, Euskadi y Madrid distinguen en sus memorias solicitudes y expedientes (las que llegan a la CGE).
A falta de un modelo de informe de evaluación anual común, aunque sea con 4 años de retraso, esperemos que las CCAA acepten los criterios y el término procesos finalizados anuales (por ejemplo, Catalunya cuenta en su informe 358 solicitudes y el Ministerio 303, una diferencia considerable).
Por primera vez, se comparan los datos de las cuatro trayectorias posibles en las CCAA, pero los datos siguen transmitiendo excesiva debilidad. Conocer el contexto eutanásico es un aspecto fundamental. Por eso, otro aspecto novedosos y positivo de este 4º informe es que informa de la enfermedad de base no solo en las solicitudes, sino también en las eutanasias.
El Informe agrupa las solicitudes y eutanasias (929/426) en 7 categorías, más un 8º grupo de “no consta”, que en realidad es una no categoría: neuro (302/196), onco (276/120), pluripatológicas (41/11), reuma (12/6), cardiovascular (19/12), respiratorio (30/17), otras (86/31) y “no consta” (163/33).
Sobre 929 solicitudes, en 163 (17.5%) no consta la enfermedad de base (ni lógicamente tampoco en las 33 que finalizaron en una eutanasia, que son un 8% del total de las 426 prestaciones realizadas). Esta no categoría no existe: no hay personas sin enfermedad que mueran por una eutanasia o la soliciten. El problema es que esas 163 solicitudes están mal rellenadas en el sistema de información de la eutanasia (SIE). Es una cifra excesiva. ¿Quién supervisa el SIE? Misma respuesta: no es prioritario.
En la categoría de otras se incluyen las solicitudes y eutanasias por trastorno mental. Por su complejidad y por la controversia que existe en todo el mundo sobre la muerte voluntaria de personas con trastorno mental grave, deberían disponer de un epígrafe propio, especificando datos como la edad, diagnósticos, plazos de tramitación y finalización: denegación, fallecimiento por suicidio, revocación o eutanasia. Queda pendiente para 2026.
El 5.5% de las solicitudes (51 de 929) se hicieron en el testamento vital, por personas que posteriormente perdieron su capacidad de hecho. Fueron el 9% de las eutanasias (38 de 426). Probablemente la mayoría padecían demencia, pero el informe no lo dice. Suponemos que su enfermedad de base se incluye en la categoría de neurológica (302/196), pero también podría ser psiquiátrica (otras: 86/31) o pluripatológica (41/11). En este supuesto, no se requiere una 2ª solicitud en un plazo mínimo de 15 días, por lo que los plazos de tramitación deberían ser menores. Necesitamos conocer mejor a estas personas, cuyas circunstancias también deberían ser contadas en un apartado propio: edad, representante, plazos, grado de evolución de la demencia, etc.
Eutanasias: 426, el 46% de las 929 solicitudes, con un aumento del 27% respecto a 2023 (334 eutanasias). En Euskadi y La Rioja finalizaron con una eutanasia el 67% de las solicitudes (75/50 y 9/6, respectivamente), en Navarra el 60% (23/14), mientras que en CLM solo fueron un 31% (26/8), en Cantabria el 23% (13/3) y en Asturias el 18% (34/6). Igualmente, las tasas de eutanasia varían desde el 2.3 de Navarra y Euskadi, o de 2.1 de Catalunya, al 0.3 de Extremadura o C. Valenciana, 7 veces menos. ¿A qué se debe esta variabilidad?
Fallecimientos durante la tramitación: 308 (33%), en una media de 47 días (mediana de 27). En 2023 los fallecimientos fueron el 25%. ¿A qué se debe este aumento? De nuevo, las diferencias entre CCAA son grandes: Desde Asturias 47% (34/16), Catalunya 42% (303/128) y CYL 40% (40/16), a las que se sitúan en cifras a priori más aceptables como La Rioja 22% (9/2), C. Val 19% (31/6) y Murcia 11% (9/1). ¿Por qué en Barcelona o en Gijón se mueren esperando la eutanasia una proporción del doble de personas que en Valencia o Logroño?
La eutanasia exige unos trámites que tardan como mínimo de 2 o 3 semanas. 115 personas (el 37% de las que fallecieron) solicitaron la eutanasia muy tarde, antes del informe del MR. 65 (21%) antes de llegar al MC. Pero los 28 días que como mínimo vivieron la mitad de las solicitantes, debería ser tiempo suficiente para tramitar la eutanasia. Es el caso de las 45 que murieron antes de la resolución de la CGE o las 83 que fallecieron después, que son el 42% restante. ¿Cuántas se podían haber atendido con una tramitación abreviada? Muchas, al menos la mitad.
Sabemos que 295 (96%) fallecieron por su enfermedad de base, 117 (41%) por cáncer. El 46% de las personas que solicitaron la eutanasia por cáncer, murieron esperando. Por eso en España la proporción de eutanasias por causas oncológicas es muy inferior al resto de países, porque la tramitación es demasiado lenta y no se adapta a su situación terminal. Aun así, la pregunta más importante sería: ¿Tuvieron una mala o una buena muerte? Queda pendiente, pues.
Denegaciones 141 (15%). 75 reclamaciones, 20 favorables, con variaciones entre CCAA que van desde una denegación por cada tres solicitudes (Murcia y Cantabria) a menos de una de cada diez (Euskadi, Galicia y Catalunya). Las reclamaciones contra la denegación de la dupla, aceptadas por el pleno de la CGE, es otro dato interesante, que merecería su explicación.
Revocaciones 54 (6% de los procesos). 45 (83%) antes de resolución CGE. 38 (70%) antes de 2ª solicitud. 9 tras aprobación CGE (2% del total de 508 resoluciones favorables).
Otros datos del informe: Un solo recurso al contencioso administrativo, archivado por fallecimiento (quizás sea este) y 63 donantes de órganos (15% de las eutanasias).
El SIE necesita mejorar. Los datos nos permiten hacernos una idea de cómo funciona la eutanasia, pero con prudencia, por ejemplo con los plazos: 53 días de media hasta el ok de la CGE, con 41 de mediana, es demasiado tiempo, excepto si la persona solicitante ha demorado la 2ª solicitud. También hay diferencias entre CCAA en la mediana, desde los 27 días en Navarra, 30 en Murcia y 32 en Aragón, a los 48 en Extremadura y CYL y 62 en Andalucía.
Menos de mil solicitudes y de 500 eutanasias en una población de 48 millones, con unas 430 mil personas fallecidas en 2024, son cifras demasiado bajas para responder preguntas que expliquen las diferentes tasas de eutanasia en las 17 CCAA, que son asombrosas.
El informe 2024 sobre la eutanasia esta vez no contiene ningún apartado valorativo. Quizás por eso ya no se llama informe anual de evaluación, que es como lo denomina la ley. Por lo menos no dice que toda va bien, porque no es cierto. No hay recomendaciones, como la unidad de eutanasia, nada del modelo de referentes, cómo mejorar los datos del SIE, la obligación de las CGE de publicar el informe anual de evaluación, a ser posible en el primer trimestre del año y otros. Consejos vendo, que para mí no tengo, habrán pensado.
A falta de un modelo de informe de evaluación anual común, aunque sea con 4 años de retraso, esperemos que las CCAA acepten los criterios y el término procesos finalizados anuales (por ejemplo, Catalunya cuenta en su informe 358 solicitudes y el Ministerio 303, una diferencia considerable).
Por primera vez, se comparan los datos de las cuatro trayectorias posibles en las CCAA, pero los datos siguen transmitiendo excesiva debilidad. Conocer el contexto eutanásico es un aspecto fundamental. Por eso, otro aspecto novedosos y positivo de este 4º informe es que informa de la enfermedad de base no solo en las solicitudes, sino también en las eutanasias.
El Informe agrupa las solicitudes y eutanasias (929/426) en 7 categorías, más un 8º grupo de “no consta”, que en realidad es una no categoría: neuro (302/196), onco (276/120), pluripatológicas (41/11), reuma (12/6), cardiovascular (19/12), respiratorio (30/17), otras (86/31) y “no consta” (163/33).
Sobre 929 solicitudes, en 163 (17.5%) no consta la enfermedad de base (ni lógicamente tampoco en las 33 que finalizaron en una eutanasia, que son un 8% del total de las 426 prestaciones realizadas). Esta no categoría no existe: no hay personas sin enfermedad que mueran por una eutanasia o la soliciten. El problema es que esas 163 solicitudes están mal rellenadas en el sistema de información de la eutanasia (SIE). Es una cifra excesiva. ¿Quién supervisa el SIE? Misma respuesta: no es prioritario.
En la categoría de otras se incluyen las solicitudes y eutanasias por trastorno mental. Por su complejidad y por la controversia que existe en todo el mundo sobre la muerte voluntaria de personas con trastorno mental grave, deberían disponer de un epígrafe propio, especificando datos como la edad, diagnósticos, plazos de tramitación y finalización: denegación, fallecimiento por suicidio, revocación o eutanasia. Queda pendiente para 2026.
El 5.5% de las solicitudes (51 de 929) se hicieron en el testamento vital, por personas que posteriormente perdieron su capacidad de hecho. Fueron el 9% de las eutanasias (38 de 426). Probablemente la mayoría padecían demencia, pero el informe no lo dice. Suponemos que su enfermedad de base se incluye en la categoría de neurológica (302/196), pero también podría ser psiquiátrica (otras: 86/31) o pluripatológica (41/11). En este supuesto, no se requiere una 2ª solicitud en un plazo mínimo de 15 días, por lo que los plazos de tramitación deberían ser menores. Necesitamos conocer mejor a estas personas, cuyas circunstancias también deberían ser contadas en un apartado propio: edad, representante, plazos, grado de evolución de la demencia, etc.
Eutanasias: 426, el 46% de las 929 solicitudes, con un aumento del 27% respecto a 2023 (334 eutanasias). En Euskadi y La Rioja finalizaron con una eutanasia el 67% de las solicitudes (75/50 y 9/6, respectivamente), en Navarra el 60% (23/14), mientras que en CLM solo fueron un 31% (26/8), en Cantabria el 23% (13/3) y en Asturias el 18% (34/6). Igualmente, las tasas de eutanasia varían desde el 2.3 de Navarra y Euskadi, o de 2.1 de Catalunya, al 0.3 de Extremadura o C. Valenciana, 7 veces menos. ¿A qué se debe esta variabilidad?
Fallecimientos durante la tramitación: 308 (33%), en una media de 47 días (mediana de 27). En 2023 los fallecimientos fueron el 25%. ¿A qué se debe este aumento? De nuevo, las diferencias entre CCAA son grandes: Desde Asturias 47% (34/16), Catalunya 42% (303/128) y CYL 40% (40/16), a las que se sitúan en cifras a priori más aceptables como La Rioja 22% (9/2), C. Val 19% (31/6) y Murcia 11% (9/1). ¿Por qué en Barcelona o en Gijón se mueren esperando la eutanasia una proporción del doble de personas que en Valencia o Logroño?
La eutanasia exige unos trámites que tardan como mínimo de 2 o 3 semanas. 115 personas (el 37% de las que fallecieron) solicitaron la eutanasia muy tarde, antes del informe del MR. 65 (21%) antes de llegar al MC. Pero los 28 días que como mínimo vivieron la mitad de las solicitantes, debería ser tiempo suficiente para tramitar la eutanasia. Es el caso de las 45 que murieron antes de la resolución de la CGE o las 83 que fallecieron después, que son el 42% restante. ¿Cuántas se podían haber atendido con una tramitación abreviada? Muchas, al menos la mitad.
Sabemos que 295 (96%) fallecieron por su enfermedad de base, 117 (41%) por cáncer. El 46% de las personas que solicitaron la eutanasia por cáncer, murieron esperando. Por eso en España la proporción de eutanasias por causas oncológicas es muy inferior al resto de países, porque la tramitación es demasiado lenta y no se adapta a su situación terminal. Aun así, la pregunta más importante sería: ¿Tuvieron una mala o una buena muerte? Queda pendiente, pues.
Denegaciones 141 (15%). 75 reclamaciones, 20 favorables, con variaciones entre CCAA que van desde una denegación por cada tres solicitudes (Murcia y Cantabria) a menos de una de cada diez (Euskadi, Galicia y Catalunya). Las reclamaciones contra la denegación de la dupla, aceptadas por el pleno de la CGE, es otro dato interesante, que merecería su explicación.
Revocaciones 54 (6% de los procesos). 45 (83%) antes de resolución CGE. 38 (70%) antes de 2ª solicitud. 9 tras aprobación CGE (2% del total de 508 resoluciones favorables).
Otros datos del informe: Un solo recurso al contencioso administrativo, archivado por fallecimiento (quizás sea este) y 63 donantes de órganos (15% de las eutanasias).
El SIE necesita mejorar. Los datos nos permiten hacernos una idea de cómo funciona la eutanasia, pero con prudencia, por ejemplo con los plazos: 53 días de media hasta el ok de la CGE, con 41 de mediana, es demasiado tiempo, excepto si la persona solicitante ha demorado la 2ª solicitud. También hay diferencias entre CCAA en la mediana, desde los 27 días en Navarra, 30 en Murcia y 32 en Aragón, a los 48 en Extremadura y CYL y 62 en Andalucía.
Menos de mil solicitudes y de 500 eutanasias en una población de 48 millones, con unas 430 mil personas fallecidas en 2024, son cifras demasiado bajas para responder preguntas que expliquen las diferentes tasas de eutanasia en las 17 CCAA, que son asombrosas.
El informe 2024 sobre la eutanasia esta vez no contiene ningún apartado valorativo. Quizás por eso ya no se llama informe anual de evaluación, que es como lo denomina la ley. Por lo menos no dice que toda va bien, porque no es cierto. No hay recomendaciones, como la unidad de eutanasia, nada del modelo de referentes, cómo mejorar los datos del SIE, la obligación de las CGE de publicar el informe anual de evaluación, a ser posible en el primer trimestre del año y otros. Consejos vendo, que para mí no tengo, habrán pensado.