“La muerte no está fuera del hombre, no es un hecho extraño que le venga del exterior... La muerte es inseparable de nosotros. No está fuera: es nosotros. Vivir es morir. Vivir es dar la cara a la muerte... La muerte es el vacío, el espacio abierto, que permite el paso hacia adelante”.
“Apenas el hombre se contempla, advierte que está sumergido en una totalidad de cosas y objetos sin significación; y él mismo se ve como un objeto más, todos cayendo sobre sí mismos, todos a la deriva. La ausencia de significación procede de que el hombre, siendo el que da sentido a las cosas y al mundo, de pronto se da cuenta que no tiene otro sentido que morir” (Octavio Paz, 1986).
“Apenas el hombre se contempla, advierte que está sumergido en una totalidad de cosas y objetos sin significación; y él mismo se ve como un objeto más, todos cayendo sobre sí mismos, todos a la deriva. La ausencia de significación procede de que el hombre, siendo el que da sentido a las cosas y al mundo, de pronto se da cuenta que no tiene otro sentido que morir” (Octavio Paz, 1986).